Más de tres décadas dedicadas a la protección de la vida silvestre y la educación ambiental
La asociación tuvo sus comienzos en 1991 respondiendo a una convocatoria realizada por la dirección del Jardín Zoológico Municipal de Rosario en el Centro Cultural Fontanarrosa. El objetivo fue interesar a la sociedad Rosarina (Niños, jóvenes, adultos y docentes) sobre la verdadera situación de los animales en cautiverio en los zoológicos y circos de Argentina, productores de espectáculos de entretenimiento con animales.
Poco tiempo después se crea la agrupación Guadazoo, formada por adolescentes que colaboraban con los veterinarios y en el mantenimiento del predio, junto con empleados municipales. Dado el éxito de esta experiencia luego se crea la agrupación Mini-Guadazoo, formada por niños interesados en la temática ambiental, acompañados por docentes colaboradores.
En sus comienzos, el proyecto se denominó Caa Pora (Dios mitológico guaraní defensor de la naturaleza). Padres y otros adultos allegados a los Guardazoos, coincidieron en la importancia de organizarse como ONG y gestionaron la personería jurídica que fue otorgada finalmente en 1994 a nombre de la Asociación Identidad Ecológica: Amigos del Zoo.
Con el objetivo de apoyar mejoras en los recintos, optimizando ambientes y afrontando gastos imprevistos por la gestión para la mejoras de los animales allí alojados, la asociación gestionó en la Secretaría de Promoción Social la posibilidad de cobrar el estacionamiento en la zona del zoológico. Entre las prioridades del espacio, destacan los problemas causados por animales domésticos abandonados en el predio.
La agrupación gestionó entonces campañas de castración, desparasitación y adopción con tenencia responsable de los animales domésticos. Hasta ese entonces nunca se había practicado esto en la ciudad y la cuestión sanitaria de la sobrepoblación se pretendía resolver sacrificando entre 5.000 y 6.000 perros por año. A pedido de otras reparticiones municipales se organizaron castraciones también en hospitales, centros de distritos, geriátricos, etc. con el apoyo de los mismos empleados municipales preocupados por la situación que sufrían perros y gatos abandonados.
A raíz de dicha iniciativa y el interés social que despertó, la ONG consigue firmar un convenio con el laboratorio de especialidades médicas para que se provea al zoo de los medicamentos esenciales para los animales y se incorporen a los fármacos utilizados normalmente, suplementos dietarios de acuerdo a la edad y el diagnóstico de cada animal.
Hospital para animales construido por la ONG en el ex zoológico
Ante la caducidad del contrato de alquiler del bar concesionado en el interior del zoo, la ONG gestiona ante el municipio la autorización para transformar el lugar en una biblioteca de Flora y Fauna a su cargo. Se adquieren libros, materiales didácticos, cassettes, cds y dvds sobre naturaleza. Al lugar se lo denominó "la salita de Fidel", en honor al oso pardo rescatado de un circo. Muy cerca de dicha biblioteca, en una cabina telefónica en desuso, se constituyó la "cabina del nunca más" donde se exhibieron los elementos de tortura que se usaron con el animal en el circo. Luego se montaron dos instalaciones más para complementar un circuito didáctico específico para escuelas e instituciones: "SOS planeta fauna" y "La jaula reflexiva", referidos a la extinción de especies y el cautiverio humano relacionado con el del animal.
La siguiente actividad "revolucionaria" de la ONG dentro del zoo fue el contacto con la Fundación Vida Silvestre Argentina y las gestiones realizadas para posibilitar la presencia de técnicos y profesionales de su staff para que asesoren a la dirección del zoo sobre la forma de optimizar los objetivos propuestos para la transformación del antiguo zoológico. Se dieron talleres a veterinarios y guardafaunas de la provincia en "La salita de Fidel".
El técnico de la fundación Gustavo Aprile comenzó a trabajar en la rehabilitación de tres zorros grises con posibilidad de ser liberados, para lo cual la ONG financió la adecuación de un recinto amplio y natural fuera del circuito de los visitantes. También se coordina con la Fundación Vida Silvestre una charla orientada a docentes y estudiantes universitarios interesados en la temática de la fauna silvestre, sobre la problemática del animal en cautiverio y la finalidad de los zoológicos en el futuro.
Estudio clínico coordinado por la ONG con Fundación Vida Silvestre para liberar zorros del ex zoo
Durante los últimos años de funcionamiento del zoológico, la ONG organizó y participó activamente de campañas repudiando los espectáculos de entretenimiento con animales. Se logra la primera ordenanza del país que prohíbe la actuación de animales silvestres en los espectáculos y paulatinamente esto se replica en toda la república. Esta y otras iniciativas de la ONG y la última dirección del zoológico previo al cierre, trascendieron las fronteras provinciales. Medios nacionales se interesaron en la cuestión e invitaron a sus protagonistas para ser entrevistados.
Manifestación organizada por la ONG junto a escuelas, por la prohibición de animales en circos
Manifestación organizada por la ONG junto a escuelas, por la prohibición de animales en los circos
Manifestación organizada por la ONG junto a escuelas, por la prohibición de animales en los circos
Manifestación organizada por la ONG junto a escuelas, por la prohibición de animales en los circos
Así se logró poner en la agenda mediática y política de fin de siglo las nuevas funciones que deberían adoptar los zoológicos, abandonando la concepción del entretenimiento para trabajar por la conservación, el resguardo de las especies el peligro y la educación ambiental. Algo impensado en muchos zoológicos pero que el Rosario ya estaba ocurriendo gracias a la Asociación Identidad Ecológica.
La Universidad Nacional de Rosario se hizo eco de la movida y la escuela de ciencias de la educación realizó un diagnóstico y estableció una metodología de trabajo para concienciar y promover cambios culturales respecto a los animales y sus relaciones con los humanos.
Gracias a una alianza con el grupo ecologista Génesis, la Asociación organiza las jornadas "Rosario de verde, ver de verdad". Eran encuentros de ecología preparados para los 3 niveles educativos que duraban una semana entera. Se realizaban talleres y conferencias, mientras se distribuía gratuitamente material pedagógico para docentes y alumnos. La sede del evento fue el Centro Cultural Fontanarrosa y asistieron personas de todo el país.
Otras de las actividades destacables de la ONG durante su trabajo desde el ex zoológico fue la organización y financiación de los viajes necesarios para poder liberar animales silvestres que estaban en condiciones de volver a sus ambientes naturales. Entre los más destacados se recuerda la liberación de un Águila Mora en la provincia de Córdoba, un yacaré ñato que viajó en avioneta privada para poder ser liberado en los esteros de Iberá y un grupo de flamencos rosados que cayeron en Rosario durante una tormenta. Las aves fueron atendidas en el ex zoo y luego trasladadas y liberadas en la laguna de Melincué con la presencia de guardafaunas locales y escuelas primarias. Estas tres liberaciones fueron documentadas y narradas como "cuentos reales" que se enviaron a los colegios junto con una guía de trabajo para el docente. Dichas actividades pedagógicas siguen vigente en muchas escuelas casi tres décadas después...y no es para menos: se trató de la primera vez en nuestro país que un zoológico liberaba animales.
Pese a todo lo narrado y los enormes esfuerzos de la Asociación Identidad Ecológica: Amigos del Zoo, por mejorar las condiciones de los animales alojados en el parque de la independencia, liberar a aquellos que se podían liberar y crear conciencia ambiental en la sociedad de aquel momento; el municipio decide cerrar el jardín zoológico el 31 de diciembre de 1997.
El cierre fue intempestivo por los tiempos y las formas que el ejecutivo municipal eligió. María Esther Linaro, directora del establecimiento en aquel entonces se opuso fehacientemente al cierre y la Asociación Identidad Ecológica apoyó su lucha por crear las condiciones adecuadas, en los tiempos que los animales requerían para ser atendidos y trasladados sin ponerlos en riesgo.
Pese a la repercusión mediática del caso, el municipio avanzó con el plan y el primer día de 1998 el zoo estaba cerrado y Linaro despedida. Los voluntarios de la ONG se desesperaron por no poder ingresar al ex zoo y asistir a los animales que aún estaban allí cuando llegaron las topadoras a destruirlo todo. El fin de siglo en esta historia estuvo teñido de mucho dolor y muertes inocentes, juicios y denuncias, esperas eternas y mezquindades políticas que tuvieron por víctimas a los animales del ex zoológico de Rosario.
Para comienzos del nuevo siglo los animales que habían sobrevivido a las topadoras y la obra que transformó el Jardín Zoológico en el Jardín de los niños, vivían en un ex basural a las afueras de la ciudad.
Tanto Maria Esther Linaro como los voluntarios de la ONG Asociación Identidad Ecológica tenían prohibido visitarlos ni atenderlos y la lucha por sus vidas seguía en los medios, en los tribunales y en el concejo municipal.
Fue en el 2001 cuando el conflicto se resuelve, y los animales sobrevivientes se reencuentran con esos humanos que los habían estado esperando por casi 4 años, años eternos donde la desidia y la injusticia se cobraron cientos de vidas inocentes.
La ONG firmó un convenio con el municipio para hacerse cargo de esos animales en un predio que había conseguido y acondicionado en la zona norte de la ciudad. La avenida Sorrento al 1500 sería el escenario de esta segunda etapa en la vida de la Asociación Identidad Ecológica.
La sorpresa fue que de los 865 animales que había en el zoológico el 31 de diciembre del 97, habían sobrevivido apenas 14. Esta tragedia fortaleció a la ONG; con el dolor de todos los que ya no estaban en el mundo, había que concentrarse en los que seguían aquí y crear para ellos otra realidad, otro mundo, un mundoaparte.
Esos animales fueron los primeros habitantes del nuevo predio que la ONG llamó "MundoAparte". En medio de la ciudad se creó un área verde y natural, pensada y acondicionada para que puedan vivir en paz y con los cuidados necesarios.
Tal fue el impulso que le dio el nuevo espacio y el reencuentro con los sobrevivientes a la ONG que tiempo después cambió su nombre de "Asociación Identidad Ecológica: Amigos del zoo" a "Asociación Identidad Ecológica: Proyecto MundoAparte". Eso era, un proyecto. Un proyecto a futuro que sin pensarlo cambió la vida, no solo de estos 14 animales sino de tantos más en las décadas venideras.
Se modificó el nombre legal de la ONG (solo el final del mismo en realidad) más no su estatuto, ergo tampoco su espíritu. El cambio de siglo y las turbulencias vividas en el XX, sirvieron para que la Asociación renazca en el XXI, con el mismo objetivo: proteger la vida silvestre, denunciar injusticia ecológica y crear conciencia ambiental.
Mundoaparte fue un "secreto" los primeros años, donde muy poca gente se enteró que animales del ex zoo habían sobrevivido al año 2000 y estaban a salvo. Estaban además con la gente que los amaba y cuidaba de sol a sol, de lunes a lunes, invierno y verano; para que nadie más pueda hacerles daño.
El "secreto" duró poco, porque la existencia de un lugar así atrajo a otros animales dañados por el hombre que necesitaban un lugar natural para recuperarse. Y fue así que año a año la ONG fue asistiendo en el nuevo predio llamado MundoAparte animales provenientes de maltrato, tráfico de fauna, accidentes, circos y hasta otros zoológicos.
El último animal del ex zoológico vivió hasta el 2020, se llamaba Isondú y era una mona carayá que superó ampliamente el promedio de vida. Signo del bienestar y la paz que MundoAparte pudo ofrecer pese a tener que pasarse la vida en cautiverio.
Y este es el único "fin" (relativo) que podríamos ponerle a esta historia, la muerte de Isondú fue el fin de los animales que habitaron el zoológico de Rosario, pero lejos de ser el fin de la Asociación Identidad Ecológica fue la motivación para seguir trabajando. Trabajando por el bienestar de otros animales silvestres que requieren nuestra ayuda, por la preservación de los ecosistemas y por la educación ambiental. Es por eso que nuestra historia no tiene fin, sino presente en este nuevo siglo XXI, con nuevos desafíos pero antiguas convicciones y las mismas ganas.
MundoAparte desde el cielo: las aves distinguen una aldea verde y serena en medio de la gran ciudad
Con cada animal rescatado, cada visita educativa y cada persona que se suma a nuestra causa